¡Primer reto del año conseguido: Ya sé dar un masaje tailandés completo, de dos horas!
Durante los últimos 3 días, cuatro horas cada día, he estado estudiando este maravilloso arte con Miss Wanna, una mujer tailandesa con pulgares de acero y elasticidad sorprendente. Una mujer que ha estado en Dinamarca, ha visto la nieve y trabaja demasiado. Ha sido genial hacer el curso con ella. Nos hemos reído, masajeado, tomado café y plátanos. Creo que ha sido la experiencia más thai que he tenido hasta ahora. Junto con acompañar
El curso lo da en su casa, un típico "bungalow"(para mi madre, chabola de toda la vida), perfectamente acondicionado para dar las clases y muy limpio. Lo primero que me enseñó es a lavar pies (con lo poco que me gustan... :s). Fue muy violento, pues me llevó al baño y empezó a lavarme los pies. No sé si me sentí cómo si tuviera 10 años o cómo si fuera mi esclava...Muchas sensaciones...Menos mal que no se los tuve que lavar yo...
En cuanto al masaje, creo que su método es genial: ella me iba haciendo el masaje, yo tomaba notas en el libro y luego lo practicaba yo en ella. Así durante 4 horas. Práctico y directo. En dos días hemos acabado el libro y el tercero sólo masajeaba yo. No os quiero contar lo mucho que admiro ahora a masajistas y fisioterapeutas. Y a las masajistas tailandesas. Porque es duro señores, hay que aguantar de rodillas durante dos horas, dejarse los pulgares, los antebrazos y las lumbares en posiciones muy divertidas. Nada recomendable si tienes rodillas sensibles. Y qué más os puedo decir, que a pesar de las agujetas que tendré mañana en los pulgares, me ha encantado. Sin duda, usaré esta nueva aptitud en mi curriculum y en mis sesiones particulares de Pilates a domicilio. Qué mejor que acabar la clase que estirando y masajeando a mi alumno al estilo tailandés.

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